Algunas cosas simplemente forman parte de la imagen familiar de una empresa. Para nosotros, en SEGLER, nuestro gran sinfín amarillo de la entrada era uno de esos símbolos. Durante muchas décadas, ha saludado a empleados, clientes y socios y se ha convertido en un verdadero hito: un saludo de acero que simboliza nuestra identidad en ingeniería mecánica.
Pero en el transcurso de nuestras amplias obras de remodelación y ampliación, señal de nuestro crecimiento, el caracol tuvo que abandonar su lugar tradicional con el corazón encogido. Pero teníamos claro que no era una despedida, sino el comienzo de un nuevo capítulo.
Un proyecto especial para nuestro futuro: los becarios toman el relevo
En lugar de limitarnos a trasladar el hito, lo convertimos en un proyecto especial para quienes están forjando nuestro futuro: nuestros aprendices. Con gran empeño y artesanía, se encargaron de dar un nuevo brillo a la vieja dama. El pergamino se revisó por completo en un trabajo minucioso, se volvió a imprimar y, por último, se le dio una pintura fresca y poderosa en rojo brillante, un color que representa el dinamismo y la energía.
Trabajo en equipo al amanecer: El traslado a la nueva sede
El acto final tuvo lugar de madrugada. Necesitábamos ayuda activa para elevar el hito de forma segura hasta su nueva y prominente posición en la entrada de nuestro aparcamiento. Muchas gracias al equipo de nuestro socio, el Empresa Frye, que acompañó el pesado traslado con precisión y profesionalidad.
Ahora brilla de nuevo, nuestro hito, renovado, en una nueva ubicación y, sin embargo, familiar. Es un símbolo de la combinación de tradición y progreso y una prueba de la habilidad y el compromiso de nuestro personal subalterno.
Queremos agradecer a todos los implicados su gran compromiso y mirar al futuro con optimismo. ¡Que las próximas décadas nos traigan también buenos negocios y un desarrollo exitoso frente al caracol rojo!
